Detrás del ritual

El blog de Nicolás Claudedeu


Fork in the Road
Neil Young
Reprise Records


Cuando lei que Neil Young iba a transformar su Lincoln Continental del 59 en un coche híbrido que consumiera la mitad de su combustible mediante energías renovables o algo por el estilo, me subió un chute de adrenalina. Sabía que de ese experimento tenía que salir algo bueno. Al fin y al cabo, Neil Young es un tipo capaz de sacar una buena canción de cualquier sitio. Y un viaje con destino a Washington D.C. para convencer a los jefes yanquis de que el uso de las energías renovables en los coches era rentable sería lo más apropiado para Neil Young desde Living With War, que criticaba con dureza el trabajo de la administración Bush en Iraq de un modo en el que los titiriteros españoles no son capaces: con fundamentos, principios y sobre todo, mucho talento. De modo que ahí estaba yo, con los dedos cruzados, esperando la transformación de ese cochazo -¡qué coche, qué coche!- en un híbrido y el ulterior resultado. Tardé varios meses en volver a orientar los dedos en su posición natural, pero lo conseguí. Ya habían salido los primeros acordes de esa experiencia. Y Neil Young lo había vuelto a hacer. Había vuelto a surgir el rock cafre que sólo él es capaz de crear con elegancia. Y digo cafre y elegancia de un modo en que podría resultar contradictorio si no fuera porque el nexo principal se llamase Neil Young.

A comienzos de enero se desveló el primer tema, "Fork in the Road", que daba una nueva vuelta de tuerca en el trabajo de Young. En cuatro años, desde aquel aneurisma cerebral que casi deja huérfano al rock, pude disfrutar de su faceta acústica en el espléndido Prairie Wind, de su lado melancólico y salvaje en Chrome Dreams II, de su faceta política y sardónica en Living With War y de su cara de megaestrella del rock al lado de Crosby, Stills y Nash en una gira también ambientada en la crítica a George W. Bush. Y todas se han topado con mi grado de satisfación. Salvo por los deambuleos de mediados de los 80, Young ha sido capaz de dar siempre en el clavo, alternando la distorsión de su Old Black con el cálido sonido de esa guitarra acústica que una vez perteneció a Hank Williams. Y así ha pasado nuevamente con Fork in the Road, que puede ser ambiguo en un principio, pero que recupera la esencia del Young quinceañero: el ámbito del disfrute con Rick Rosas, Ben Keith y Chad Cromwell a bordo del sonido distorsionado, de un bajo metálico y de una batería machacona pero agradable al oído. Agradables y cálidas son "When Worlds Collide", "Johnny Magic", "Singing A Song", "Cough Up The Bucks" y "Get Behind The Wheel".

Y podría haber resultado un disco vital en su carrera si no hubiera sido porque carece del "No Hidden Path" característico. ¿Por qué coño cortó "Fuel Line" en pleno disfrute? Uno no puede mover la cabeza al ritmo de la música durante dos minutos y luego recolocar el cerebro, teniendo en cuenta que el movimiento del líquido cefálico requiere de un mínimo de diez minutos para ubicarse en su lugar cuando escucha la Old Black de un mítico de la música. ¿Y por qué hizo lo mismo con "Hit the Road"? Preguntas sin respuesta que aún así no desacreditan el trabajo de un Neil Young en la brecha de la música actual, actualizado sin quemarse ni desaparecer, como decía en "Hey Hey My My". El resultado: un disco espléndido para escuchar a todo trapo en el coche en un día de primavera, o de verano, da igual, recorriendo carreteras secundarias y con el perro asomado por la ventanilla. Y si puede ser a bordo de un LincVolt, ¡hombre!, más que mejor. Lo mejor desde Ragged Glory.

5 comentarios:

Persio dijo...

Ah, Ragged Glory, qué bueno. Recuerdo un temón de 8 minutos, creo que titulado igual... qué bueno, Dios.
Por otro lado, los titiriteros de ambos lados del charco parece que tienen una tendencia a sobrevirar a la izquierda, como algunos coches. ¿Tendrá tratamiento médico esa, digamos, tara?

Claudedeu dijo...

#Persio: ¿Un temón? Serán diez temazos. El uno de diez minutos, el otro de ocho, el de allá de doce, todo improvisación, jam session, que dicen en inglés, en un granero, y manufacturado en apenas una semana. Eso es música. ¡Ah, Ragged Glory! Algún día hablaré de él. "Love and only love will endure"...

Persio dijo...

El temón/temazo que te decía era "Country home". He encontrado una versión, aunque no tan contundente como la del disco:

http://www.dailymotion.com/video/x1llpu_neil-young-country-home-1976_music

Fue una época dura, pero al volver a casa recuerdo que le daba al play y me ponía este tema por aquello de la transmisión de energía que necesitaba. Iba a decir transfusión. Mansion on the hill también era estupenda.

En aquella época me basaba en Neil Young y en los "menos saludables" Smashing Pumpkins. Eran mis dos pilares básicos. De los últimos, pongamos:
http://www.youtube.com/watch?v=QTtee6c7-gw

¡Saludos!

snake dijo...

Lo que no es nada saludable, salvo alguna excepción, es la música de hoy en día.

Claudedeu dijo...

#Persio: Es que Ragged Glory es un chute de adrenalina y de energía de empezar y no terminar. "Country Home", aunque no sea mi tema preferido, es un buen tema, y del resto del álbum pongo a destacar "Over and Over Again", "Mansion on the Hill", "Love and Only Love", "Fuckin' Up" y "White Line". Vamos, casi todo el disco. Y luego está la versión en directo, Weld, que es recomendado hasta por Gabriel Albiac.